Papel de los bonos gubernamentales en una cartera mixta

Los bonos gubernamentales (o bonos del estado) son considerados como uno de los activos de inversión más seguros y estables. Pero no por ello muchos fondos de inversión, especialmente aquellos pertenecientes a una categoría de renta fija o mixta, los han incluido dentro de sus carteras. Su protagonismo ha ido creciendo en las últimas semanas, debido a la gran volatilidad como la que nos encontramos en la actualidad. Su impulso mediático actual radica en que funcionan perfectamente como instrumento de diversificación, ya que están ampliamente descorrelacionados del resto de activos.


Qué son los bonos gubernamentales


Los bonos gubernamentales o bonos del estado son títulos de deuda pública emitidos por los estados para financiar sus gastos. Salen a subasta pública en el mercado de emisión, momento en el que los inversores prestan una cantidad durante el tiempo de vigencia del bono y a cambio de un interés que se fija durante esta subasta. Los intereses se pagan a través de cupones periódicos. Una vez se cumple la fecha de vencimiento del bono, el estado devuelve la totalidad del capital al inversor.


Los intereses negativos en los bonos del estado


En los últimos años se viene produciendo una circunstancia poco lógica en la renta fija en general y de los bonos del estado en particular: los intereses negativos. Este fenómeno se traduce en un abono de intereses del inversor hacia el deudor, y no al revés. En el caso de los bonos gubernamentales, la mayoría de países desarrollados han estado emitiendo sus títulos de deuda pública con intereses negativos. En algunos casos, como Suiza, el interés negativo ha estado presente en todos los títulos de deuda pública con independencia de su plazo de amortización. Sin embargo, la reciente expansión del coronavirus ha hecho aumentar la prima de riesgo de muchos países occidentales, lo que se ha traducido en una reducción del precio de los títulos de deuda pública emitidos por estos países. En la actualidad, tan solo Suiza y Alemania siguen emitiendo sus bonos a diez años con interés negativo. En España, la rentabilidad de estos títulos de deuda pública es en estos momentos del 0,89%.




El comportamiento de la renta fija en subidas y bajadas del mercado


La renta fija gubernamental con máxima calidad crediticia es, en teoría, el tipo de activo más seguro que existe. Los inversores asumen menores riesgos pero el potencial de revalorización de la cartera también es menor. Eso sí, siempre y cuando el acreedor pague de forma adecuada. Por eso, no es lo mismo comprar bonos griegos que bonos alemanes, por ejemplo; la rentabilidad de los primeros será mayor que la de los segundos, pero la probabilidad de impago será también mayor en el caso heleno. Eso sí, en teoría, la renta fija se comporta igual tanto en subidas como en bajadas del mercado. Dado que su volatilidad es mucho más reducida que en el caso de la renta variable, el valor de la inversión se mantendrá estable en el tiempo.


Por qué incorporar bonos gubernamentales a tu cartera: las ventajas


Diversificación para tu cartera


Los bonos gubernamentales son un excelente instrumento de inversión para diversificar tu cartera, especialmente si son títulos de países con máximo rating crediticio. Son títulos que, por lo general, están descorrelacionados de los activos de renta variable, lo que hace que sean un contrapeso idóneo dentro de una cartera mixta. El caso de Estados Unidos es paradigmático. En el país americano, la correlación entre la rentabilidad de las acciones y de los bonos del Tesoro ha sido negativa desde principios de la década de los 2000. Es decir, en líneas generales, ambos títulos han evolucionado en direcciones opuestas en las últimas dos décadas.

Compensa las bajadas del mercado


En momentos de mercado de una gran volatilidad como el actual, en la que no hay ningún rincón del mundo que no se haya visto afectado por los terribles efectos del coronavirus, los bonos del estado permiten compensar en cierto modo las abruptas caídas que ha sufrido la bolsa. De hecho, a no ser que el inversor sea muy agresivo, lo recomendable es ir incorporando más renta fija conforme el inversor vaya cumpliendo años para ir reduciendo la volatilidad de la cartera. En este sentido, existen carteras mixtas que incorporan bonos del estado y que son ideales para inversores que tengan una cierta aversión al riesgo.


Ingresos estables con riesgo reducido


Los cupones devengados por los bonos del estado son fijos a lo largo del periodo de amortización. Proporcionan un flujo muy estable de ingresos pasivos, ya que conocemos en todo momento el importe de la renta periódica. Además, el riesgo de default (quiebra) de este tipo de instrumentos es menor que el de una inversión en renta variable y que otras inversiones en renta fija, porque tiene el respaldo de todo un estado solvente. En algunos países en particular, como Alemania o Suiza, los bonos del estado se han considerado incluso como activos refugio en tiempos de inestabilidad económica.


Buen comportamiento en épocas de deflación


Los bonos gubernamentales han mostrado un excelente comportamiento en épocas de deflación. En estas circunstancias, el dinero vale cada vez más, y la cantidad real de la deuda que se debe aumenta de valor. En consecuencia, el precio del bono aumenta y, por tanto, también su rentabilidad latente.


Inconvenientes de los bonos del estado dentro de una cartera


Reduce la rentabilidad esperada de la cartera


Añadir bonos gubernamentales reduce la rentabilidad esperada de la cartera. Esta circunstancia es especialmente palpable en momentos alcistas del mercado de acciones, en los que la mayoría de instrumentos financieros ofrecen mejores resultados. De hecho, en la situación actual, en la que rentabilidad de los bonos del estado es poco atractiva, puede ser especialmente perjudicial para algunas carteras demasiado conservadoras muy sobreponderadas en renta fija.


Riesgo de bajada del precio de los bonos


Si compramos un bono en el mercado de emisión al 3%, tenemos la certeza que cobraremos un cupón periódico a lo largo de todo su plazo de amortización. Pero, ¿qué sucede durante la vida del bono? Pues que su precio no es fijo, ya que puede variar en función de ciertos factores. De hecho, los bonos del estado se pueden vender en el mercado secundario para obtener liquidez como cualquier otro activo cotizado. Sin embargo, lo más probable es que el precio del bono en su emisión no coincida con su precio en la negociación. Por ejemplo, si en un momento determinado, los bonos similares al que hemos comprado están al 4%, nadie querrá comprar nuestro bono al 3%, de manera que tendremos que asumir una pérdida si necesitamos liquidez. Este es uno de los principales riesgos que asumimos al comprar bonos del estado, y es especialmente relevante en un momento como el actual donde los intereses negativos están a la orden del día. Además, incluso aunque mantengamos la inversión hasta el vencimiento, estamos perdiendo la oportunidad de revalorización en otros activos si los tipos de interés suben.


Riesgo de inflación


Un aumento inesperado de la inflación durante la vida del bono podría reducir el valor real de los cupones y del nominal que será retornado al vencimiento. De hecho, algunos estados han emitido bonos ligados a la inflación, que buscan proteger al inversor ante aumentos del nivel general de precios.


Riesgo de liquidez


Uno de los principales riesgos que tienen los bonos es que, en un momento determinado, el mercado no sea lo suficientemente líquido como para tramitar las órdenes a un precio adecuado. De hecho, sin un mercado secundario lo suficientemente desarrollado, la renta fija en cartera es un auténtico riesgo. No tener los bonos en cartera hasta su vencimiento supone tener que asumir un riesgo, especialmente si, como decimos, el precio de los bonos disminuye en épocas de crisis con problemas de liquidez en los mercados para bonos poco líquidos.


Conclusión


En resumidas cuentas, el papel de los bonos gubernamentales en una cartera mixta está más que justificado. Tienen sentido tanto en periodos de inflación como de deflación, y en momentos alcistas o bajistas de los mercados. Cumplen una función de seguridad y sirven para reducir la volatilidad total de una cartera, alejándose de la especulación que pueden cumplir las carteras demasiado ponderadas en otros activos con más riesgo.

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